El silencio se volvió inquietante y terminó revelando una tragedia. Durante la noche del martes, en un solitario camino de tierra entre plantaciones del departamento 9 de Julio, fue hallado el cuerpo sin vida de un hombre que trabajaba como casero en una finca de la zona.
Se trata de Roberto Carlos Peña, de entre 45 y 50 años, quien vivía y se encargaba de cuidar una finca ubicada en las inmediaciones de calles Oratorio y Costa Canal. El hallazgo fue realizado por el dueño del terreno, quien, luego de intentar comunicarse con él durante horas sin éxito, decidió ir a buscarlo personalmente. A unos 700 metros de la casa principal, en un callejón interno, lo encontró tendido boca abajo, sin signos vitales.
La escena era desconcertante. Peña no presentaba heridas visibles, ni tenía signos evidentes de violencia. A su alrededor estaban su teléfono celular, su billetera y otras pertenencias personales intactas. Presa de la impresión, el dueño del lugar primero se contactó con su abogado y luego hizo la denuncia en la Subcomisaría Médano de Oro.
Inmediatamente se activó un protocolo de investigación con la intervención de la UFI Delitos Especiales N°1, encabezada por el fiscal Iván Grassi, junto a personal de Criminalística. Los peritos no hallaron indicios de un ataque ni robo, aunque desde la fiscalía advirtieron que no se descarta ninguna hipótesis hasta tener el resultado de la autopsia.
“La muerte podría ser de causa natural, pero debemos esperar el informe de Morgue Judicial. No podemos adelantarnos”, indicaron fuentes ligadas a la causa.
Peña vivía solo en la finca y no tenía familiares directos en el departamento. Por el momento, no hay testigos ni personas que hayan visto el momento del fallecimiento, lo que agrega un velo de misterio al caso.










